jueves

Se me atraganta el silencio. Retorno del cuándo. Doblegame ante ti sin partirme en en dos. No quiero más fisuras en mi carne. No hay misterio. No sucumbas ante la telaraña de mi estomago que hilbanó la araña de Bourgeois. Sin anestesia. Quizás sea la más zorra entre las cobardes pero no mientas cuando me agarras por la cintura porque estallo.

sábado

Es tiempo de parir el alba dice el verso de un poema de Belli.

miércoles

mediocris

Nimiedades verbalizadas, repitiendo el error del exceso por querer cantar cuando no corresponde.

Fragmentación del no-soy y el eterno retorno del pretérito imperfecto.

No hay tregua en la yema de los dedos congelados.


jueves

Tempo

Caídas y (re)encuentros...

Pl(i)egandome

Catedral de Chartres



He descubierto que me pierdo en los pliegues. La puerta siempre es sosegada mientras no se mueve ninguna pieza, la de salida me cuesta más, desconozco los motivos... Hay quien dice que existen códigos para todas las entradas pero que es, en la salida cuando nos perdemos... quizá tengan razón... me invanden los versos de Rilke hasta creer quemarme, por eso lloro... para atenuar el fuego... tal vez sea presuntuoso decir(me) que lloro pero lloro bien que diría Girondo...









Las vueltas cada vez las domino mejor, encuentro antes mi casa y eso me gusta... incluso conozco varios caminos, aunque ahora, no me acuerde de ninguno.

Con amor

Retuércete sobre ti misma, golpea tu oquedad, sacúdete en lágrimas y escupe(te)las, estalla de amor y soledad. Sentencia la muerte de lo putrefacto que todavía anida en ti. No. Cogelo por el cuello y lánzalo al vacío, a ver si en el acto se rompe en mil pezados… Hazlo. Mientras ahogas la culpa en tu llanto… solo entonces, caeré rendida ante ti. Serás una hija de la gran puta. Te querre asi. Habrá valido la pena.

miércoles

(re)pariendo



En la habitación del hospital donde paso su último mes, se podía ver por la ventana todas las habitaciones del materno... mientras unos se consumen, otros se expanden... por entonces, aprendía agarrarme en brazos.

sábado

ciento ochenta

escultura de Ernesto Neto


Digerir de un golpe lo vivido en ciento ochenta días y quince años… A fuego lento dicen, dos días que... exhalo

jueves

III

Tal como as nubes
que impele o vento,
i agora asombran, i agora alegran
os espasos inmensos do ceo,
así as ideas
loucas que eu teño
as imaxes de múltiples formas,
de estranas feituras, de cores incertos,
agora asombran,
agora acraran
o fondo sin fondo do meu pensamento.


Como las nubes
que arrastran el viento
y ora ensombran, y ora alegran
los espacios inmensos del cielo,
así las ideas
locas que tengo,
imágenes de múltiples formas,
de extraña hechura y colores inciertos
ora ensombran,
ora aclaran
el fondo sin fondo de mi pensamiento.



Follas novas
Rosalía de Castro

lunes

...

Desconeixo si encara queda alguna escletxa d'aquella recta que vam traçar embolicats d'una explosió de deliri emocional.


Desconozco si todavía queda algún resquicio de aquella recta que trazamos envueltos en una explosión de delirio emocional.

viernes

Siempre

fotografía de Carolina Bartolome Catrincatrin

Siempre esta sensación de inquietud. De esperar más.
Hoy son las mariposas y mañana será la tristeza
inexplicable, el aburrimiento o la actividad desenfrenada
por arreglar este o aquel cuarto, por coser, por ir aquí o
allá a hacer mandados, mientras trato de tapar el Universo
con un dedo, hacer mi felicidad con ingredientes de
recetas de cocina, chupándome los dedos a ratos y a ratos
sintiendo que nunca podré llenarme, que soy un barril sin
fondo, sabiendo que "no me conformaré nunca" pero
buscando absurdamente conformarme mientras mi
cuerpo y mi mente se abren, se extienden como poros
infinitos donde anida una mujer que hubiera deseado ser
pájaro, mar, estrella, vientre profundo dando a luz
Universos, novas relucientes... y ando reventando
palomitas de maíz en el celebro, blancas motitas de
algodón, ráfagas de poemas que me asaltan todo el día y
hacen que quiera inflarme como globo para llenar el
mundo, la Naturaleza, para empaparme en todo y estar en
todas partes, viviendo una y mil vidas diferentes...

Más he de recordar que estoy aquí y que seguiré
anhelando, agarrando pizquitas de claridad, haciendo yo
misma mi vestido de sol, de luna, el vestido verde-color
de tiempo con el que he soñado vivir alguna vez en Venus.


El ojo de la mujer
Gioconda Belli